EL ABANDONO Una tarde desafortunada, a orillas del Río Bravo de los Yaquis, no sé en qué condiciones ni por quiénes, fui abandonada siendo niña. Nunca supe los motivos ni culpo a nadie, si fueron mis padres tendrían sus razones, para dejar en ese lugar a un ser inocente e indefenso. Gracias a Dios, José Luis Gómez me acogió en sus brazos y desde ese día, luego de veinte años reconozco que lo amo, por haberme dado su cariño y protección. Desde entonces pertenezco al pueblo de los Yaquis, de gente humilde, alegre y emprendedora. Pues uno de ellos es mi padre, que siempre lucha por darme lo mejor, no son muchos los valores materiales, pero sí los valores que sembró en mi corazón. Mi viejo querido ha sufrido demasiado desde que perdió a su mujer; María Elicia. Ella falleció en un accidente de tránsito en las quebradas de la Maldición, que así las bautizó, desesperado desde aquella tragedia. Matilde, mi nana querida, tierna mujer que me crió desde pequeña, siempre alegre y optimista ...
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